Antes de visitar África, el continente más afectado por el virus del sida, el Papa Benedicto XVI se ha descolgado con unas declaraciones delirantes en las que asegura que el reparto de preservativos "no es la solución al problema, sino que más bien agrava la situación".
La solución del máximo representante de la religión cristiana no es otra que "humanizar la sexualidad con nuevos modos de comportamientos". Es más, según el bueno de Benedicto, el proporcionar preservativos no es una solución "realista" ni "eficaz".
Con estas premisas bajo el brazo viaja el Papa, que señala que la mejor forma de controlar la epidemia de sida en África no es otra que la de "la fidelidad dentro del matrimonio heterosexual, la castidad y la abstinencia".
Las declaraciones de Josef Ratzinger mantienen la postura de la Iglesia más intolerante y de espaldas a la realidad. Sin ir más lejos, el propio Ratzinger levantó la excomunión a los cuatro obispos lefevbrianos que negaron el Holocausto nazi. |