En los tiempos que corren, muchas son las consultas a los especialistas relacionadas con la ansiedad.
Causas como el ritmo de vida acelerado, la inseguridad laboral y económica, o la dificultad en las relaciones, pueden contribuir a padecerla, aunque no siempre sean determinantes.
La Ansiedad se caracteriza principalmente por un estado emocional desagradable, de carácter anticipatorio, donde la amenaza sufrida es desproporcionada. Es normal excitarnos ante un evento desconocido o al sentir miedo, lo difícil es controlar la situación cuando nos sentimos superados y limitados en nuestra vida diaria.
El sistema de respuesta de la Ansiedad independientemente de su clasificación contiene siempre tres componentes:
• subjetivo-cognitivo (miedo a morir o volverse loco, abatimiento, etc.)
• fisiológico-somático (palpitaciones, temblor, dolor en el pecho, asfixia, cansancio, etc.)
• motor-conductual (conducta observable)
Respecto a su origen son muchas las teorías de las diferentes corrientes psicológicas que subyacen a este trastorno, y aunque no todas coincidan, sí son similares en cuanto a su clasificación y tratamiento.
Su tratamiento, al margen de incluir medicación en los casos más extremos, precisa de psicoterapia incluso en los casos más leves, a través de técnicas como la relajación, automodelado, autocontrol, hipnosis, etc. Procedimientos menos rápidos pero eficaces a lo largo del tiempo, además de proporcionarnos herramientas realmente útiles para mejorar nuestra calidad de vida.
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